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La Fiesta Nacional.

Mientras escribo estas líneas escucho de fondo las voces (en inglés, ya que desgraciadamente se ha convertido en una necesidad) de la Princesa Sofía. Es una serie de dibujos en la que a una niña que se ha convertido de repente en princesa se le aparecen las princesas Disney para ayudarla.Hoy han pasado ya Rapunzell y Mulán. Si esta misma serie la trasladáramos a una princesa adulta nos encontraríamos con el típico drama de Ken Loach en el que una esquizofrénica con delirios paranoides vive en un mundo paralelo sin saberlo y es tratada por todos con cierta compasión y asunción de su enfermedad.

Sí, los niños son mágicos porque siguen creyendo que los sueños se pueden cumplir, y siguen disfrutando con todas las propuestas que les van presentando los creadores de dibujos animados. ¡Quién fuera como ellos para tantas cosas!

Con la Fiesta Nacional pasa algo parecido: Mientras a una parte de la población le parece que los homenajes son una manera de ensalzar lo nuestro y resaltar las cosas buenas que nos unen y el pasado común para otros es la rancia expresión de un nacionalismo arcaico que debe ser superado; curiosamente apátridas y nacionalistas no tienen inconveniente en unirse con tal de pisar moqueta en contra de la casa común, que es la misma para tirios y troyanos; jamás los he visto despotricar contra otra nación que no sea la suya, lo cual los hace aun más españoles.

Tal vez parte del problema es la renuncia expresa a defender la idea de España que nació en la tan amada (no por mí) Transición, y otra parte del mismo es la transferencia de las competencias en educación a las comunidades autónomas sin haber establecido un mecanismo de control para garantizar que no te insulten de forma pública, oficial y gratuita; pero no es el único enfoque que debemos hacer, sino que es necesario plantearnos de una forma positiva por qué no hay más actos que los militares (y por favor: que nadie me diga que invitar a personalidades a una comida en Palacio nos hace querer más a nuestro país).

Enumero algunos ejemplos que reforzarían cualquier iniciativa legislativa

Composición infantil a nivel nacional, algo en plan ¿Qué es para ti España? El premio debería ser un viaje (¿En la red nacional de Paradores, tal vez?) para toda la familia del escolar premiado; así tal vez descubrirían los valencianos que, en realidad, no son tan diferentes de los asturianos o los canarios.

Ciudad (o comarca) rotatoria a la que se rendiría homenaje y a la que se daría difusión utilizando los medios de comunicación públicos, concentrado allí actos representativos, difundiendo sus productos típicos y costumbres, etc. Anualmente podría convocarse las bases y requisitos y aquellas entidades que de forma voluntaria manifestaran su deseo entrarían en un concurso que podría resolverse en el mismo Senado, que al fin y al cabo es la cámara territorial.

Actos principales en otras ciudades que no sean Madrid, con la presencia de las máximas autoridades del Estado. Directamente relacionado con lo anterior.

Implicar a los estamentos no militares, a nivel mimisterial: Conciertos, jornadas gastronómicas o universitarias, concursos de poesía o literarios, de pintura o dibujo, actuaciones teatrales de autores españoles, proyección de cine español... cualquier cosa menos la nada actual.

Entregar los premios y medallas ministeriales, y hacerlo el mismo 12 de Octubre en un teatro o auditorio que de cabida a los representantes de los estamentos antes citados, a los ministros, secretarios de estado. Aunque hay ministerios que reparten demasiados premios podría elegirse a sus representantes de más alto nivel.

Implicación de las Reales Academias, que deberían ensalzar figuras de nuestra historia, de nuestras letras, de nuestras artes: Es sabido por todo el mundo que tres de los más grandes genios de la pintura universal son españoles (Velázquez, Goya y Picasso) y que se conservan fondos en España para dar y tomar; no es descabellado que la academia del ramo haga halgo por su difusión.

Elegir figuras (hechos, personajes, etc) históricas distinguidas, y hacerlas figura del año. Puede estar directamente relacionado con los concursos antes citados o con la itinerancia de las celebraciones (Ejemplo: Ferrol y Torrente Ballester o Cervantes y Alcalá de Henares o cualquier personaje y su lugar de origen.

Campañas publicitarias en la TV pública, en las que no pongan sólo imágenes militares. No tengo nada en contra de lo militar, pero España es mucho más que eso. Debería ser algo del estilo las campañas de la Marca España, en la que se hable de ciencias, artes, gastronomía, paisajes, bienes culturales, etc.

Invitar a Jefes de Estado y de Gobierno de otros países, ya que conllevan unas comitivas y un foco mediático incomparable, véase la boda de los actuales reyes de España.

Mensaje de S.M. el rey, porque es, al cabo, al que hemos encomendado ser padre de la patria, y sería conveniente que lo hiciera de forma que todo lo anterior sea visualizado, antes del acto (que puede ser militar) y de una Misa, ya que España es un país católico, a la que voluntariamente asistirían todas aquellas autoridades que lo requieran.

Seguramente hay muchas más ideas como engalanar los edificios públicos, elegir lugares o pueblos ejemplares, convocar concursos gastronómicos o ensalzar algún producto... lo que tiene que dejar de ser ya es que el día de la Fiesta Nacional sea el de las Fuerzas Armadas de otoño: España es mucho más que todo eso y merece un esfuerzo común.

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