Ir al contenido principal

Por la Ribeira Sacra.

1. La vida te va llenando de tantas cosas que no te gustan que de vez en cuando se te llena todo de luz, de colores, de silencios, de olores y, en fin, de sensaciones que sabes que se fijarán en tu misma esencia para ya nunca abandonarte. El pasado agosto tuve la suerte de que me invitaran a una casa rural en Pantón, en plena Ribeira Sacra lucense. Es obvio que si escribo de esta experiencia es por el hecho de que ya forma parte de mí tanto como yo formo parte de ella.

Ni soy fotógrafo ni tengo más armas para plasmar la belleza que la torpe palabra escrita (en persona soy demasiado charlatán) y un viejo teléfono móvil que parece decidir cuando quiere hacer fotos buenas y cuando no. Espero que en esta entrada lleguéis a apreciar al menos parte de la a veces serena y a veces salvaje belleza de esos milenarios parajes.



1. En mi mente sólo habían existido hasta este verano dos imágenes de la Ribeira Sacra y de Monforte de Lemos, la sede de la Denominación de Origen del mismo nombre: Los cañones del Sil y el Colegio de Nuestra Señora de la Antigua de Monforte de Lemos, conocida como los Escolapios, que había visto en un documental en televisión. Realmente son estas dos de las más espectaculares atracciones de la zona pero, como en todo en esta vida, hay que conocer antes de juzgar.

Y es que estos parajes en los que hasta el sol tarda en levantarse te embrujan casi desde el primer momento: Sus diferentes colores según las horas y estaciones, los plácidos sonidos del campo, la luz, los olores... todo confluye para sublimarse en la conjunción de todo ello: Su sabor. Porque la Ribeira Sacra tiene sabor, a mencía y a godello, y a bica de nata, y a pan horneado con leña de carbayo, y también a freba, tal vez su carne por antonomasia.



2. No recuerdo exactamente qué crítico de vinos exponía un día que si Galicia quisiera podría convertirse en un polo de acogida de visitantes con calidades similares a la región de Burdeos. Ignoro si se refería sólo a los vinos y su elaboración o a la espectacularidad de toda la zona; con sus diociocho monasterios visitables (más los que no lo son), sus iglesias y ermitas, sus pazos, sus "soutos" de castaños y, sobre todo y literalmente por encima de todo, sus viñedos. Pocas veces en mi vida he sentido la sensación de pequeñez, de vértigo y de admiración por el trabajo del hombre como la que me ha embargado al contemplar esos viñedos imposibles, más cercanos a la verticalidad que a la tranquila placidez de lo horizontal.

Probar los mencías y los godellos que elaboran los enólogos de las más de cien bodegas de la indicación geográfica, desplazarse por su intrincada red de caminos, advertir el revulsivo que empieza a ser el turismo para la zona es empezar a darse cuenta de que, queriendo y con un esfuerzo decidido, podríamos aprovechar el abandono en el que estuvo ese ignoto interior de Galicia, en el que escuché un solo coche en toda una tarde y era el del dueño de la casa en que nos alojamos.


3. Y para terminar este post con el que espero ir poco a poco recuperando la actividad sólo puedo deciros que ahora es el momento de conocer esa Ribeira Sacra en la que está empezando esa vendimia heróica, en el que los vendimiadores recorren los bancales recogiendo con sus manos una uva que es así porque si naces de una parra que está en un terreno con una inclinación de 45º no puedes ser de otra forma. Dentro de poco el arcano será descubierto y no dudo de que la llegada de más turistas hará perder parte de esa autenticidad a esa terra incognita, por eso os recomiendo que vengáis cuanto antes, no vaya a ser que os encontréis con que los días no pasan tan despacio como pasaron para mí.

Paseniño (lentamente)
el sol se va ocultando tras los campos de vides.
A lo lejos el tañir de una campana
y el murmullo de un escondido río.
Una parra que escala por un roble
un campo de maiz, un caserío.
 
Contemplo a lo lejos al eterno Monforte vigilante de su valle.
Lemos, Ribeira Sacra, vino y uva;
castaños milenarios, miradores.
Entre tantas bodegas monasterios
y entre los monasterios, en bancales,
los racimos que esperan a mostrarse,
al atónito humano que descubre,
toda su pequeñez ante la tierra.
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ira.

Quiero comenzar esta nueva etapa explicando un poco cómo enfocaré esta nueva aventura literaria. En principio la idea es publicar de forma periódica, pero no tan frecuente como en Lluvia Fina. Además las entradas serán más largas, y tratarán de ser más profundas y completas. Esta elaboración mayor es lo que motiva que no vaya a publicar tan a menudo. Cuando empecé a meditar en dar por concluido mi anterior blog sólo tenía claro que la puerta abierta ya no se iba a volver a cerrar. El principal consejo de mi particular editora fue que disminuyera la frecuencia; pero yo tenía claro que el modelo para mí estaba agotado, aunque no iba a dejaros en absoluto huérfanos de letras. De todo ello surgió Niebla , que es algo aparentemente incluso más inocuo que la lluvia pero que en ocasiones puede condicionarnos más. Esta primera entrada se llama Ira como podría llamarse Lacón con grelos. La idea no está del todo perfilada pero no dudéis que trataré de hacerlo lo mejor posible y ...

El museo de Ferrol, otra vez.

Bueno, pues los habituales de siempre vuelven a insistir en prensa en la necesidad de contar con un museo de la ciudad en el que se refleje nuestra historia y se muestren nuestras riquezas, y por lo tanto retomo las reflexiones habituales acerca de este tema. En una visita a EXPONAV hace ya algún tiempo, observé que con el número de visitantes que tenía y teniendo en cuenta el precio de la entrada, el museo no era sostenible sin ayudas públicas; mi interlocutor se sorprendió, porque no le parecía que pudiera ser tan caro, a lo que yo repuse que entendía que el sueldo de cada uno de sus trabajadores, el mantenimiento de la instalación y la conservación y adquisición de fondos seguramente supondrían más de 200.000 euros al año, por lo que los aproximadamente 60.000 que se recaudaban cubrían menos de la tercera parte. El tiempo me dio la razón cuando su director alertó de la posibilidad de que cerrase si no contaba con una financiación estable. Ahora algunos partidos han incorporad...

Jhonander Ojeda Alemán.

En Marzo de 2014 se cayó un helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate del Ejército del Aire español, sólo hubo un superviviente: El Sargento Jhonander Ojeda Alemán; los otros cuatro tripulantes murieron y se originó una costosísima operación de rescate que generó una desgraciada polémica acerca de la conveniencia de gastar tanto dinero en el improbable rescate de los cuerpos de los militares. En un país donde existe una ley que pretende rescatar tan solo una parte de los cadáveres -los del bando republicano exclusivamente- de una guerra que terminó en 1939 no deja de sorprender que resulte polémico gastar dinero en el rescate de los restos mortales de unos profesionales que dedican su vida a rescatar víctimas de accidentes, jugándose la vida en ello, como demuestran los hechos. Mientras escribo esta entrada se ha caído otro helicóptero, entre cuyos tripulantes volvía a estar el Sargento Ojeda. Este héroe ha vuelto a la lucha y ha seguido con su labor hasta las últimas consecuencia...

Que no, hombre, que no: que a mí no me pagan nada por hacer esto.

A veces uno se cansa de las tareas autoimpuestas, y obviamente tratar de que las cosas mejoren desde una bitácora digital como es este blog es una de ellas. Me dicen algunos de mis allegados (los pocos que siguen leyéndome) que soy demasiado paciente, que debería dejar de contestar a los comentarios de ciertas personas que son incapaces de cambiar sus ideas, que no pueden contraponer las suyas o que, directamente, escriben lo que les parece sin ni siquiera informarse acerca de si es verdad o no. Con la entrada que publiqué acerca de la necesidad de que la Armada Española traslade alguna de sus jefaturas a la ciudad para posibilitar que los cuadros de mando no tengan que emigrar al ascender ha pasado un poco eso: Hay gente que no sabes si ha leído sólo el título o si pretende que yo escriba lo que opinan ellos. Recientemente volví a encontrarme (para mi desgracia) a un asiduo a torpedear grupos de Facebook, por lo que tendré que iniciar mi enésima mudanza: Esos torpederos acaban mata...

Un fin de semana de julio.

Si seguís las redes sociales o formáis parte de ellas ya sabréis del poder que tiene un hastag , que no es sino poner una almohadilla delante de la palabra o frase adecuada separada por barras bajas. No vale cualquier cosa; por ejemplo: si pones #Ferrol en Twitter te garantizas que tienes un público de unas quinientas personas, que no está nada mal; por el contrario, si pones una palabra poco adecuada o un frase demasiado rebuscada, pues lo más probable es que nadie te encuentre. Mi hastag #niebladebrandoni no me da lectores, ni creo que me los dé nunca, pero yo lo uso para buscar mis entradas cuando quiero recuperarlas. Bueno, el caso es que estos inventos de satanás tienen una memoria que hace que te aparezcan cosas con los temas que más mencionas, y a mí me suele aparecer Ferrol en numerosas entradas, líneas o como prefiráis llamarlo. Este mes ha sido intenso, casi como una Semana Santa, y es posible que nos encontremos con una ciudad más animada de lo normal el fin de semana del ...