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El apagón.

A mí me gusta opinar, de ahí toda mi actividad telemática con mis blogs (Lluvia Fina cumple dos años el día 19 de este mes, con una notable incorporación de lectores sudamericanos) y en Facebook y Google+. Considero que el mundo se cambia poco a poco, y que las revoluciones deben empezar por uno mismo. No empiezo así esta entrada como una declaración de principios, sino para explicar el porqué de mi profusa remisión de opiniones a medios digitales a modo de comentarios, correos electrónicos a los autores de ciertos artículos o de cartas al director.

Hace poco escribí un comentario acerca de la tendencia de cierto medio a exagerar los errores del Partido Popular y a ocultar o matizar sus avances y a hacer lo contrario con el PSOE; el comentario no fue publicado y, dado que es un medio local y se supone que plural lo volví a enviar poniendo mi nombre completo y mis dos apellidos, con el mismo resultado.

Esta mañana me desayuno con una Carta del Director en la que acusa a algunos de los lectores del periódico de publicar comentarios amparándose en el anonimato o en nombres supuestos, e incluso se atreve a expresar que se ha puesto en contacto con ellos por correo electrónico invitándolos a identificarse correctamente y que han dado la callada por respuesta; ésto me confirma dos cosas:

1º El director de ese medio es un mentiroso redomado que hace uso de un medio de comunicación para movilizar el voto hacia la izquierda.

2º El director de ese periódico no tiene vergüenza, puesto que para enviar un comentario se exige identificarse mediante correo electrónico y a mí ni nunca me han publicado un comentario ni nadie se ha dirigido a mí.

En realidad no es que me extrañe, ya que con el personaje en cuestión no coincido en casi ningún diagnóstico de la realidad, pero saco esto a colación porque se ha convertido en una tónica en mis amados y por igual detestados medios de comunicación.

La falta de pluralidad de la prensa española ha llegado ya a límites alarmantes; se demuestra entre otras cosas por el apagón a cualquier tipo de manifestación o expresión a favor de la vida -y consecuentemente en contra del aborto- o en la nula cobertura mediática que se le está dando a VOX, que ha decidido denunciar al CIS por no incluirlo en sus encuestas.

El monstruo que han creado, al cual ni voy a citar, no interesa que desaparezca, porque interesa amedrentar a tirios y troyanos y que no se desmovilice el voto. Por otra parte los de siempre siguen con sus loas hacia los suyos, no sé si ignorantes o conscientes de que los del otro bando ni los ven, ni los escuchan, ni los leen.

Ahora gusta Ciudadanos porque se cree que va a quitar votos a los populistas y a recoger abstención... pero ya están pisando el freno algunos, porque se están dando cuenta de que (en este caso sí) su discurso es transversal.

Ayer en un programa de derechas decían (bueno, no: lo decía Isabel San Sebastián) que lo que le está pasando al Presidente de la Comunidad de Madrid es fuego amigo, hoy lo decía el ABC; Pedro J. Ramírez dijo que si alguien supiera quién era su fuente en la Gürtell poco menos que se moría; en la red circulan encuestas que dan vencedor en las generales hasta a Belén Esteban o al patético Nicolás... y seguimos creyendo que los políticos son los únicos culpables de la crisis.

Porque cuando Solbes y Zapatero mintieron a todo el país diciendo que no había crisis nadie levantó la voz, ni ante el silencio mediático de todos -menos Jiménez Losantos y El Mundo- acerca del 11-M, que a nadie extraña... vamos, que todos los años vemos las Torres Gemelas caer, pero ninguno vemos los trenes de Atocha. Se ve que eso en España no importa, y además ETA ni existió, por lo que se ve.

Podría estar semanas poniendo ejemplos de lo que no nos enseñan los medios, pero nada reforzará ni debilitará la verdad, puesto que verdad sólo hay una: En España el cuarto poder está podrido y le está costando al menos lo mismo que a los políticos darse cuenta de que estamos hasta los mandingos de que nos tomen por idiotas.

Porque la prensa se queja de lo aborregados que estamos ignorando u omitiendo que los medios son los que transmiten la información, y los que la difunden. Ninguno se salva y puedes leer en diarios digitales que a la ex-novia de Ronaldo le gustan los hombres monógamos, que Antonio Alcántara se muda o que una para mí desconocida mujer fue portada de Playboy pero que nunca estuvo en los Oscar.

A mí me encanta leer a ciertos articulistas: Luis Ventoso, Carlos Herrera, Reverte cuando da caña, Tomás Fernández, Carrascal... y me obligo a leer a otros para que me hagan pensar aunque no me gusten sus opiniones. Espero que todos y cada uno de ellos sean conscientes de que muchas veces están trabajando como mercenarios de un medio que se pliega a los dictados del poder. Lo espero de corazón, aunque no creo que ninguno vaya a abandonar su cálido refugio como hizo Alfonso Ussía cuando le prohibieron escribir en su diario de toda la vida acerca de ciertas opiniones personales que no se adecuaban a la linea editorial. Pluralidad por encima de todo, vamos.

El 11 de Marzo de 2015 ningún periódico digital mencionó nada del aniversario del peor atentado terrorista de la historia de España. Yo recé un padrenuestro por los 192 seres humanos que desaparecieron de nuestro mundo y a los que, además, pretenden que olvidemos. Que Dios los guarde, consuele a sus familias y alivie el dolor de los heridos, que hoy estarán pensando de qué coño son culpables.

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