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Me sentí tentado de votar a la izquierda.

No cambio el nombre de la entrada, aunque al final he tenido que cambiar todo el contenido, como si la entrada fuera un bote de mermelada vacío que ahora guarda alguna conserva casera ¿Y eso por qué? Pues por todo lo que ha pasado y está pasando... ¿Recordáis esa entrada que se llamaba En Abril, corrupción mil?, pues ahora pasa lo mismo, pero peor:
Hay un juez de la Audiencia Nacional que se llama Velasco que no sé si es bueno, malo o regular; este señor investiga al entorno del PP de Madrid, ese tan honesto y honrado que gobernaba esa líder de los neo-con que presumía de ser la más pro-gay del mundo cuando gobernaba, y que ahora calla como Lázaro cuando el ciego comía las uvas de a dos.
Entre vicepresidente, consejeros y demás se llevaban lo mismo que los Pujol y los de los ERE de Andalucía: Lo que buenamente les parecía. Nos enteramos ahora que hasta de los fondos destinados a paliar en parte los daños causados por el terremoto de Haití robaban, además de cobrar comisiones por las licencias para construir colegios o enredar en la gestión de ese tan alabado Canal de Isabel II, que se acerca a la intimidad de la Bernarda en sus actuaciones.
En ese contexto uno sufre de tentaciones oníricas y se ve depositando la papeleta a una opción más o menos escorada a la izquierda y a la post-verdad relativista que defienden desde el medio-campo (Ciudadanos) hasta los carrileros del extremo (Podemos). Nada más difícil: Entre la defensa del relativismo moral que hacen todos, la justificación de los nacionalismos e independentismos que hacen dos terceras partes y la ya clara defensa de regímenes dictatoriales y del terrorismo vasco y de todo signo que hace Podemos no hay ninguna opción de que alguien como yo vote a ninguno de esos tres partidos.
Descartada además totalmente ninguna opción que agite las diferencias entre los españoles y soslaye la libertad lingüística y de pensamiento para justificar desde el expolio fiscal (los independentistas catalanes) hasta el asesinato (los nacionalistas vascos), vuelven a aparecer los corrompidos y corruptos populares como única opción para un feo católico y sentimental como yo.
¿Pero se puede o no se puede taparse la nariz?
Yo creo que ya no es posible: Valencia, Murcia o Madrid demuestran que no es que haya manzanas podridas, sino que es el mismo cesto el que alberga la ponzoña. Cuando ves que todo el entorno del camaleónico Gallardón o de la autoproclamada lideresa Aguirre está manchado y que ha actuado en clara connivencia con las empresas concesionarias de las obras y los servicios públicos, y que no encima no sienten vergüenza en nombrar a sus cargos orgánicos como miembros de los consejos de administración de las mismas después de conceder subvenciones, concesiones y obras de forma claramente irregular y abusiva, conculcando de forma impúdica los derechos de los ciudadanos y de comprobar que nos hemos convertido en los paganos de sus chalets, barcos, orgías y otros fastos; después de comprobar con mucho más que enojo que nos vuelven a tratar como súbditos y que directamente omiten que la soberanía reside en el pueblo y -sobre todo- después de constatar día a día que su realidad no es la nuestra y que una gestión económica más o menos eficaz es lo máximo que nos proponen los actuales partidos con representación parlamentaria, considero que no existen más que tres opciones dependiendo de la ideología de cada cual, y que sólo una de las tres tiene visos de convertirse en algo parecido a una alternativa de gobierno, y que desafortunadamente no es la mía.
- Ciudadanos: Está armando una estructura con la que defender su propuesta política, que si bien no ofrece nada novedoso, sí quiere capitalizar el descontento de una gran masa crítica con los partidos que han detentado de forma indigna los poderes para los que han sido elegidos o bien han apoyado a los mismos (me refiero claro está a PSOE, PP y nacionalistas con el apoyo de los comunistas en los diferentes niveles de gobierno). El principal problema de los naranjas es que no tienen una sola propuesta para revertir la situación: su discurso es que las cosas se hagan bien, pero no suprimir administraciones, fiscalizar las relaciones estado-empresa o emprender políticas efectivas y eficaces para atajar la mentalidad corrupta que empantana la política española, y sin embargo es la única opción que mencionaba anteriormente.
- UPyD: La única opción seria de izquierdas, con un discurso coherente, español y estructurado. Perdió el favor de la empresa y -misteriosamente- el de la prensa de forma simultánea. Sus propuestas en defensa del ordenamiento constitucional, en contra de los nacionalismos y relativas a una cierta re-centralización del estado son tan lógicas como incómodas para los que se han hartado de robar, o más bien no se han hartado y lo siguen haciendo.
- VOX: Casi el único problema de VOX es el nulo apoyo de la prensa (salvo del grupo Intereconomía). La falta de estructura de partido y sus coqueteos con los líderes populistas europeos, manchan un discurso por otra parte cargado de incontestables verdades.


Epílogo: Como este año no es previsible que haya elecciones dado que el PP tiene que enjuagar su corrupción y dejar que avancen los procesos judiciales y el PSOE no tiene ni partido, auguro un periodo con cada vez más gestos hacia diferentes grupos de pensamiento. En mi opinión lo que ha pasado en los países de nuestro entorno con los partidos socialistas va a pasar en España a no ser que la nueva dirección intente recuperar el centro que les han robado entre el PP y Ciudadanos; la incógnita es si el PP podrá avanzar con el infame equipaje que arrastra, porque España puede instalarse en un bloqueo político permanente que no permita hacer reformas serias, aunque en el fondo no importa mucho, ya que nadie las quiere hacer ¿No creéis?

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