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La depuración.

Pues resulta que nuestro anunciador alcalde ya ha firmado el convenio para sanear la Malata, fíjate. Quince mil personas van a dejar de... en la Ría de Ferrol, lo cual no es moco de pavo. Para ello se van a construir otros dos tanques de tormentas, colectores, tuberías y un mogollón de cosas que sólo van a costar otros siete millones de euros, que es como se llama ahora a mil doscientos millones de pesetas.
La noticia es para alegrarse tanto como para sorprenderse, porque resulta que el Río de la Sardina -el más caudaloso de los regatos que vierte en esa pequeña ensenada, no está incluido en el convenio, y que el rural tampoco.
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Éste es el sistema, no hay más.
¿Habéis visto los tanques de tormentas que hay fuera del casco urbano? ¿Habéis sufrido las obras de saneamiento? ¿Habéis sorteado esas enormes zanjas en las que luego se empotran las conducciones? No, claro, ni yo... porque no existen. Y después de más de veinte años con la depuración ahora resulta que hay decenas de miles de personas que emanan directamente a nuestras aguas interiores, además de que parece ser que las principales instalaciones industriales de la ciudad (armada, Puerto y Astilleros) no han finalizado tampoco los deberes.
¿Y a quién hay que presionar para que esto se acabe? Pues una vez descartados los partidos políticos, que no han reaccionado ni siquiera después de los reiterados avisos de las autoridades ambientales comunitarias, pues ya sólo nos queda una solución: Nuestra Señora del Nordés.
Sí, mis queridos lectores, yo creo que ya no hay más solución que acudir a Chamorro y depositar nuestro exvoto para lograr la intercesión de la Virgen y que esto se acabe de una vez. Aunque lo malo es que no se me ocurre que forma puede tener. De verdad que son impresentables, de verdad os lo digo.

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