Ir al contenido principal

Tengo un décimo premiado con el gordo en el bolsillo.

No, que va: no creo que me toque la Lotería Nacional, porque no he comprado, y ya se sabe. El caso es que tampoco quiero que me toque, porque no me podría retirar... yo soy más de Euromillones, ya sabéis. Pero bueno, que Dios reparta suerte, que se suele decir.
Andaba yo dándole vueltas a un edificio del que estoy perdidamente enamorado. Es como esas viejas glorias de Hollywood que siguen despertando pasiones incluso después de muertas, como Paul Newman para mi mujer. El edificio en cuestión es el Cine Avenida, al que acaban de lavarle la cara y que sigue sin uso, y aquí está el quid de la cuestión: ¿Qué podemos hacer con ese bello y decadente inmueble, con esa Ava Gardner ojerosa de la Magdalena? Porque la cosa va de eso ¿No?... de hacer cosas con las cosas que ya no sirven para ser las cosas que eran antes de dejar de serlo: Pues yo quiero un café-teatro, ahí es nada.

El Cine Avenida durante su último pintado.

La idea vino como un relámpago, de improviso; le estaba yo dando vueltas a lo ideal que sería hacer un hotel en el edificio de Ucha que está frente a su Pescadería, ese que está actualmente cubierto por un andamio y una tela de esas que ponen ahora para evitar ladrillazos indeseados. En su azotea tiene una especie de terraza que me imaginé llena de cincuentones engominados con una copa de brandy en la mano (vaya usted a saber por qué), y también me imaginé a unos hacendosos cocineros trajinando mercancías desde el Mercado Central a un precioso restaurante con decoración Art-Decó.
****
Mi hermana dice que se me va la pinza; mi mujer ya ni me lee, pero el caso es que lo vi tan claro como siempre veo las cosas antes de que retiren los andamios y sólo hayan pintado. Sí, me llevo unos chascos monumentales últimamente, y eso que un primo mío que es arquitecto me dijo que no eran siempre restauraciones, que las más de las veces eran pintados obligados por normativas municipales.
****
Bueno, el caso es que de pronto llegó la epifanía: En el Avenida hay que hacer un café-teatro, en el que siempre haya al menos un pianista haciendo ruido o una pantalla gigante transmitiendo un concierto o una ópera, y en el que se pueda también escuchar a una rondalla, un coro gallego, una coral polifónica, a un grupo local de rock, a una banda de jazz o a un famosete venido a menos de esos que se avienen a cualquier cosa que les engorde el puchero... por no hablar de las fiestas de fin de año con orquesta, de los bailes en verano con mantón de manila, de las fiestas de disfraces en las que los ferrolanos rezumen elegancia por los cuatro costados...
Y por eso no quiero que me toque la Lotería: Te dan trescientos mil euros y te dedicas a tapar agujeros (al menos eso es lo que dice todo el mundo). No, yo lo que quiero es un café-teatro, un esmoquin blanco y a mi esposa vestida de Ingrid Bergman con una copa fina en la mano... y por eso me hacen falta los Euromillones.

PD: Este artículo lo escribí a mediados de diciembre y lo dejé preparado para su última edición y repaso de errores. El martes 19 de diciembre me encuentro este artículo en La Voz de Galicia, que corrobora casi al cien por cien mi percepción: Qué malo es ser cinéfilo ¿Verdad? ¡Se imagina uno unas cosas!
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ferrol/ferrol/2017/12/19/lavado-cara-dos-edificios-singulares-magdalena/0003_201712F19C4991.htm

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los copagos.

¡Qué hondo ha calado el mensaje comunista! Hoy nos quieren hacer creer (y han convencido a la inmensa mayoría) que todos los servicios públicos han de ser gratuitos, independientemente de que los use una minoría; es rotundamente falso: cuando uno paga impuestos para que exista un servicio que no usa tiende a interiorizar que para qué los voy a pagar. Pondré un ejemplo comprensible: El ayuntamiento de la Coruña decide subvencionar los vuelos en primera a todos sus vecinos. Pacucha, que es pescantina en la plaza deLugo y ayuda a cuidar a sus nietos, no ha utilizado un avión en su vida; seguramente muera sin hacerlo, porque además no entiende muy bien que semejante armatoste pueda volar sin estamparse. Amancio, que tiene una empresa textil que se llama INDITEX, vuela a Zaragoza cada semana a visitar su centro logístico. Últimamente paga por sus billetes la mitad gracias a la subvención municipal (lograda gracias a la subida de todas las tasas por tercer año consecutivo). Una cosa...

Los diez votos de Mas.

¿En qué andaba yo pensando? ¡Ah, sí, ya me acuerdo! Se votó en el Congreso quién iba a ocupar su presidencia y resulta que fue Ana Pastor la agraciada con ese puesto que conlleva una pensión vitalicia de 77.000 euros al año. Parece ser que tuvieron diez votos de más, que algunos dicen que fueron diez votos de Mas. Los de Mas dicen que ellos no han sido, los del PP dicen que ellos no saben quien ha sido, los del PSOE dicen que el PP no puede negociar con los nacionalistas -aunque ellos sí puedan- y los de ciudadanos se sientan en su silla de la MEsa del Congreso mientras proclaman a viva voz que ellos no están en política por las sillas; entiendo que entonces están por las mesas. Mientras tanto a los nacionalistas catalanes que no tienen nombre y a los vascos que sí lo tienen se les conceden extrañas concesiones como un puesto en la Mesa del Senado o un grupo parlamentario al que la ley no ampara. ¿Qué son tres milloncejos del presupuesto del Congreso, si al fin y al cabo lo pagan co...

La pirámide sentidiña de Feijoo

Que dice el virrey de Galicia que hacer un edificio de diecisiete millones de euros en el esqueleto del malogrado Palacio de la Ópera es tener sentidiño y que sólo es siete millones de euros más caro que derruir lo que queda. Con dos redaños, y mientras en Madrí Sánchez nos hace perder 24.000 millones de euros en su empeño de ser presidente por un día y Pabliscito llora porque el ministro no va a quitarle a Billy el niño una medalla que le dieron cuando él no había nacido. El presidente de "estepaís" considera que crear un ente inter-universitario que no ha hecho nunca falta justifica con creces meter casi tres mil millones de pesetas en el mausoleo de Fraga. Yo, que soy de la ciudad a la que Feijoo odia, pienso en lo que se podría hacer con semejante pastizal: Kilómetros de aceras, depurar las rías, mejorar puntos de vertido, bajar los impuestos, pagar más becas, contratar a más médicos, enfermeros o profesores, pintar los Ancares de colorines... pero no: Seguimos querie...

De Caranza, y otras cosas.

Hoy es un 1 de Mayo frío, con lloviznas intermitentes y un cielo gris plomizo que amenaza con empeorar el día para aquellos que temen las inclemencias del tiempo; no es mi caso. Llego a casa de mi madre, a esa gran casa donde me críe entre un continuo ir y venir de gente, rencillas y amor fraterno en sus diferentes avatares desde el coscorrón hasta los besos. Tal como entro me cuenta que se ha muerto mi tío, apenada porque era el último de los hermanos de mi padre y sabe que por su edad se acabó esa parte de su vida que la vinculaba a esas lejanas tierras aragonesas que son la parte paterna de nuestro origen. El sol se pone todos los días. Yo soy católico, creo que todos los sabéis, y no puedo sentir pena salvo por mí, porque confío plenamente que ahora está con sus añorados hermanos, con su queridísima Madre y con el padre al que nunca conoció; mi tío nació póstumo después de que un miliciano asesinara a mi abuelo en Toledo a la salida de Misa en los comienzos de la Guerra Civ...

Querido Javier... o querido Ignacio.

Estoy dándole vueltas acerca de a quién escribirle esta carta, porque ya me estoy cansando de que nadie me responda. Empecé con Mel Gibson, luego fue Antonio Banderas, Amenábar... creo. Nada, que nadie me responde, y encima Scarlett Johanson no se ha comprado un piso en Ferrol, pero voy a probar otra vez, a ver qué pasa esta vez. Si la carta fuera para Javier Gutierrez le diría que empiece a abandonar su discreción y se compre un casoplón y publique alguna foto en los mejores restaurantes de la ciudad, o en donde le dé la gana pero que sean sitios que molen, y que vaya pensando en producir alguna película (y protagonizarla) en la que nuestra ciudad esté presente. En cambio, si la carta fuera para Ignacio Rivera,en cambio, le diría que vaya a conocer a Marcial Pita y a su proyecto Astillero en Esmelle. ¿Que por qué? Pues porque los señores de Estrella Galicia están invirtiendo en vios una mantecá y bajo la marca Ponte da Boga, ya están sacando unos monovarietales que, conociendo a Don ...