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Una ciudad nueva.

Compartí recientemente una entrada en la que -hace poco menos de un año- exponía la que sería mi propuesta para vertebrar todo el Ensanche "A" con Santa Marina, Joane y Canido. Como toda opinión personal, es más que discutible -sin duda- y cualquiera que más o menos me siga debería saber que a mí me encanta discutir en el sentido de confrontar diferentes ideas.
En absoluto quisiera acusar a nadie de provocar, llegar al insulto o menoscabar mis opiniones; antes bien, los pocos que opinan suelen hacerlo de manera muy respetuosa y exponiendo otro punto de vista que muchas veces es bastante más brillante que el mío... y sin embargo sigo echando de menos una idea de ciudad.
Porque hay cosas que serían estupendas, otras que no tanto y otras que seguramente no servirían para nada e incluso empeorarían el conjunto y la vida de sus cada día más escasos y envejecidos habitantes.
Sacando del olvido algunas de las propuestas que nunca se realizaron creo que de las más provechosas sería el retranqueo de las estaciones hasta la prolongación de la Avenida de la Paz, con la liberación de un espacio que podría tener muchos usos -no necesariamente los que yo propongo- siempre considerando que una superficie tan grande daría mucho juego. La primera vez que escuché está propuesta fue al abogado Francisco Pita-Romero Caamaño cuando era concejal por Independientes por Ferrol.
Una tercera área de descanso para el Camino Inglés.
 Otra propuesta que vertebraría mucho su entorno cercano es la de demoler el antiguo Cuartelillo de Marinería de la calle María, que implicaría la construcción de un edificio, la comunicación de la Calle Atocha con el Campo de San Roque (Las Esclavas, para entendernos) y la ampliación de la zona deportiva del Colegio Jesús maestro (Las Discípulas, para seguir entendiéndonos). Está propuesta creo recordar que se hizo siendo alcalde José Manuel Rey Varela, del PP, pero sin poder asegurarlo diré que tampoco es mía.
Una operación fabulosa sería el traslado del Parque de Automóviles de la Armada desde la Avenida del rey a otro espacio de los que la Armada tiene en la ciudad. Supondría crear una calle transversal que llegaría hasta prácticamente el Ayuntamiento y seguramente la edificación de algún bloque de pisos para financiar la operación. Tampoco es mía, aunque ahora no recuerdo exactamente si puedo decir quién me lo contó o no, por lo que en esta ocasión lo callaré.
El actual gobierno propuso a través de la Concejal de urbanismo crear bolsas de aparcamiento. Ignoro cuáles eran las parcelas pretendían acondicionar, además de la que están haciendo cerca de Canido, pero yo añadiría sin dudarlo la que está en la parte superior del Parque Municipal y la que hay unos cien metros más arriba en Alonso López, frente a la Domus. Tampoco es mía la idea, para los suspicaces.
También me gustaron las dos ideas de Vicente Irisarri de proteger -e ir regenerando- el Río de la Sardina y la de hacer un parque botánico en el Montón, que espero que cuando se inaugure no defraude mis expectativas después de más de seis años desde que se empezó a adecuar.
Me gusta la idea de la Asociación de Vecinos de la Magdalena de utilizar la Casa del Mar como albergue de peregrinos provisional, aunque creo que sería genial que finalmente se hiciera uno en la antigua Aduana, como pretende el actual gobierno municipal.
¿Mercado provisional?
Sí es de cosecha propia (bueno, surgió de una conversación con mi mujer) la creencia de que demoliendo el mercado provisional se liberaría un gran espacio de aparcamiento en superficie que daría servicio a visitantes y a vecinos de la Magdalena, además de que se crearían unas plazas cada vez más necesarias ante las constantes restricciones al tráfico rodado en la ciudad.
También es una opinión personal que la Armada y la Universidad de la Coruña deberían llegar a un acuerdo para la cesión temporal o permanente de la antigua residencia de Batallones, y que una residencia a escasos cincuenta metros del Campus mejoraría día a día el Esteiro viejo.
Hace poco expresé que el Camino inglés podría disponer de al menos dos áreas de descanso y recreativas frente a la Antigua Puerta del Astillero y en las inmediaciones de la Ermita de Caranza, a las que se podría unir una tercera en la Gándara en ese bonito lugar por regenerar en el que se ubica el tanque de tormentas. Ya expliqué entonces que sólo se trataba de unas pérgolas con bancos y fuentes donde pudieran guarecerse los visitantes y los vecinos, y expresé mi certeza de que deberían ser zonas video-vigiladas.
Finalmente vuelvo a expresaros que en mi opinión la feria del tunel, la del tercer domingo de mes, hace tiempo que debería haberse trasladado a las Plazas de España y Sevilla, y que en ellas debería obligarse a un modelo normalizado de casetas. El problema es que nadie se atreve a meterle mano al asunto porque a muchos les gusta la chambonada de que se corte una entrada a la ciudad para que vendedores ilegales se deshagan de basuras que les sobran,
Y con todo esto se crearían nuevas inercias en la construcción y en el movimiento de ciudadanos, y seguramente esta vertebración entre diferentes barrios de la ciudad harán más apetecible prescindir del coche, como seguramente pasará en el entorno de las Pías cuando se elimine la trinchera y como ha pasado entre Caranza y Esteiro desde que se mejoró la avenida que une ambos barrios. Y creo que estas actuaciones atraerían población joven, porque posibilitarían en muchos casos dotar de servicios más actuales a los potenciales residentes.
Y esa idea de ciudad se complementa con la potenciación del campus, con la conservación de una facultad de Humanidades que intente imbricarse en su entorno y con la regeneración permanente y constante de nuestra madre Ría, que se merece un respeto mayor que el que hemos demostrado hasta la fecha.
Porque si yo fuera poderoso empezaría desde hoy a pedir que se construya un puente nuevo y se elimine por completo el de Las Pías, pero escribidor de opiniones a vuelapluma como soy, no puedo más que soñar en que tal vez un día tengamos una ciudad nueva.

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