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Cuando llega septiembre.

Me vais a permitir parafrasear el título de la divertidísima película protagonizada por Rock Hudson y Gina Logobrigida para darme la bienvenida a este cuaderno en el que voy reflexionando acerca de cualquier cosa que se me ocurra, me inspire o me parezca conveniente... vamos: De lo que me pete.
Pues sí, he vuelto con menos ganas que nunca, al comprobar que el contador de páginas de mi blog se va quedando seco si lo abandono... ¡Pero es que me da tanta pereza!
Y me da pereza porque estoy reviviendo los días del nefasto Zapatero y las bravatas de Mas y Puigdemont, como si España hubiera entrado en un bucle o se hubiera roto el continuo espacio-tiempo, como decía Doc en Regreso al futuro.
Lo cierto es que el verano no ha mejorado las cosas: El principal problema del gobierno parece ser desenterrar a Franco, el de los nacionalistas que liberen a los presos, el de Podemos sigue siendo Podemos, el del PP sus complejos y el de Ciudadanos que cuando tu sistema de venta es parecer joven y fresco siempre puede haber alguien más joven y que esté más fresco. El debate de las ideas, pues, está también de vacaciones: De memoria pasamos a revisión, a verdad, a reconciliación o a cualquier otra cosa que oculte que hay una serie de partidos socialistas y comunistas que quieren hacer creer a la población española que a sus abiertas y manifiestas buenas intenciones durante el primer tercio del Siglo XX se opusieron Franco y cuatro militares rancios a los que les fatigaba tanto buen rollo...
Pero hay buenísimas noticias: En España ya no hay corrupción, la luz ya no es cara, las pensiones ya no peligran y todos nos reconocemos en nuestro presidente (yo me reconozco en la foto en la que va disfrazado con la boina y las gafas oscuras cuando los de su partido lo echaron, esa foto mola mogollón). El presidente es ese que tiene un perro con el que corre por el palacio, desde el que va en helicóptero a todas partes y a cuyo suegro acusan de haberse hecho rico con una cadena de saunas gays y cuya mujer emula a Groucho Marx en las redes sociales hablando de los 360º de las estrategias publicitarias y a la que algunos achacan que tiene nuez, como si eso tuviera alguna importancia.
Y claro, ya empiezan a organizarse las derechas - esas que nunca existen - para montar algaradas que nadie sabe quién ha convocado (el 6 en Madrid, el 9 en Barcelona... ¿Por qué nunca hay en Santiago, con lo bien que se come allí?).
Yo, sin prometer mucho, intentaré seguir emitiendo mis más o menos fundadas opiniones, intentando documentarme lo más posible y tratando de evitar los calificativos gratuitos... bueno, no: Los calificativos gratuitos me molan, no los voy a evitar.
Y si estos meses pre-electorales me lo permiten, también intentaré dar alguna alegría a esos ferrolanos que me siguen cuando divago con más o menos fortuna sobre la ciudad, aunque ya os adelanto que el otoño va a venir calentito: el alcalde de Ferrol se ha inventado la ciudad de la seguridad en FIMO, el aparcamiento de Armas ya está clausurado, las obras van a arreciar como las tormentas del Atlántico... todo muy movido, que se solucionará cuando votemos en las europeas y las municipales y nuestros omniscientes analistas políticos nos vuelvan a explicar con su suficiencia habitual el porqué de los errores de las encuestas (ya sabéis: A moro muerto, gran lanzada).
En fin, que no puedo más que agradeceros que no me hayáis dejado por otro, y aseguraros que premiaré vuestra fidelidad siendo yo mismo, aunque no os prometo constancia, que tengo muchos frentes abiertos.

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