Ir al contenido principal

Por qué los gansos emigran y los que escribimos cometemos tantos errores.

Lo bueno y malo de escribir en un blog es que, al no tener la inmediatez de las redes sociales, las opiniones son más personales, más trabajadas y normalmente no tan efímeras. En este momento en que mis circunstancias me permiten tomarme mucho más tiempo para mí, he releído varias de mis entradas; como dicen los anticuados, algunas son descacharrantes.
Porque yo no podía imaginar hace dos años lo que iba a pasar en Cataluña, ni hace cuatro meses que Sánchez iba a ser presidente del gobierno... y en esas estamos todos los que escribimos de política, agarrándonos a evanescentes declaraciones, a encuestas infalibles que siempre fallan, a sesudos análisis que dicen una cosa y la contraria dependiendo de las simpatías o de las ideas del genio que las ha escrito y a otras zarandajas que en poco arreglan la vida de aquellos pacientes lectores que nos siguen.
Pero no creo que el diálogo entro los que escribimos y los que nos leen sea inútil, sino todo lo contrario. Yo llevo años opinando que los de derechas no tenemos quién nos represente en las diferentes asambleas con las que el estado ha tenido a bien complacernos, y me reafirmo en que no somos ese 3% que le conceden las encuestas más optimistas a VOX.
También me reafirmo constantemente en la opinión de que el PP y el PSOE están corrompidos hasta la médula, en que las puertas giratorias y las políticas energéticas nos han llevado a pagar una de las facturas de la luz más altas de Europa; me reafirmo en que tenemos miedo a la energía nuclear de los años 60 pero no nos atrevemos a hacer más segura su producción con tecnología de los dos mil diez; también en mi apuesta por la correcta gestión de los recursos, la defensa de la vida de los no nacidos, la necesidad de renovación de toda la Iglesia Católica (incluidos los fieles, que a veces creemos que sólo es pecado el sexo), en la racionalización de las administraciones y el gasto público, en la unión administrativa de Ferrol y Narón...
También me he equivocado, he expresado mal mis ideas, he cometido errores ortográficos, he expresado ideas más o menos descabelladas y, en general, he dejado de lado la poesía y la literatura para dedicarme en exclusiva a la opinión, lo cual seguramente es fruto de la vocación de periodista que dejé de lado en mi juventud por motivos que hoy me harían sonrojarme si no fuera porque sé las décadas que han pasado.
Y aunque mi espíritu crítico sigue intacto, también he de decir que he moderado mis pasiones, porque me he dado cuenta de que mucha gente habla por boca de otros y que hay que ser indulgente con los defectos de los demás, al menos tanto como lo somos con los propios. Por no hablar de que normalmente sólo sabemos lo que los grupos de información quieren que sepamos.
Y si sigo siendo casi igual de optimista, es porque creo que avanzamos razonablemente bien, máxime cuando profundizo en la historia de la España del Siglo XX y leo lo que decían y hacían nuestros egregios representantes en la década de los años treinta, cuando una vida valía lo mismo que las ideas o creencias que tuvieses.
Y como creo en la fuerza de la palabra, creo que un día algunos comprenderán que matar a un niño en el vientre materno es algo que se puede evitar de muchas maneras, que las mujeres no necesitan del paternalismo de los hombres, que la tolerancia no es decir que sí a algunas cosas y a otras que no, que el perdón es tal vez lo que nos distingue del resto de los seres vivos, que la política debe ser siempre un servicio a nuestros semejantes y que nadie es mejor que nadie por haber nacido en un entorno determinado o por tener más dinero, oportunidades o educación.
Y aunque sé que hay políticos que viven de enfrentarnos y que Hegel y Marx tal vez sean los dos mayores farsantes de la historia de la humanidad, no creo que los discursos de Sánchez, de Iglesias o de los independentistas tengan mucho más recorrido que el corto plazo con el que juegan sus bazas. Porque podemos imaginar un mundo en el que se borre cualquier vestigio del franquismo, de la última guerra civil o de la segunda república, pero al final la verdad saldrá a la luz y la mayoría trataremos de vivir en paz con nuestros semejantes sin tratar de confrontar las barbaridades de unos con las de los otros o de abrir heridas del pasado con la aviesa intención de mantener a los nuestros en el poder.
Y lo escribo aun a sabiendas de que hay gente como el gran bobo solemne de Zapatero, que ha tenido la desvergüenza de decir que la crisis de Venezuela está provocada por las sanciones económicas de Estados Unidos, que tenemos un presidente del gobierno que ha llegado al poder de forma legal pero no legítima y que miente con una desvergüenza que haría sonrojarse al mejor actor y que Pablo Iglesias se ha comprado un chalet de más de un millón de euros con un crédito concedido por un banco catalán que financia al independentismo; aun sabiendo eso, creo que vamos por el buen camino y que al final votaremos a los que nos hagan vivir mejor y con más libertad.
Porque los humanos nos movemos como los gansos, y dejamos atrás la tierra sin pastos para buscar una de promisión, y así ha sido desde que el mundo es mundo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ira.

Quiero comenzar esta nueva etapa explicando un poco cómo enfocaré esta nueva aventura literaria. En principio la idea es publicar de forma periódica, pero no tan frecuente como en Lluvia Fina. Además las entradas serán más largas, y tratarán de ser más profundas y completas. Esta elaboración mayor es lo que motiva que no vaya a publicar tan a menudo. Cuando empecé a meditar en dar por concluido mi anterior blog sólo tenía claro que la puerta abierta ya no se iba a volver a cerrar. El principal consejo de mi particular editora fue que disminuyera la frecuencia; pero yo tenía claro que el modelo para mí estaba agotado, aunque no iba a dejaros en absoluto huérfanos de letras. De todo ello surgió Niebla , que es algo aparentemente incluso más inocuo que la lluvia pero que en ocasiones puede condicionarnos más. Esta primera entrada se llama Ira como podría llamarse Lacón con grelos. La idea no está del todo perfilada pero no dudéis que trataré de hacerlo lo mejor posible y ...

El museo de Ferrol, otra vez.

Bueno, pues los habituales de siempre vuelven a insistir en prensa en la necesidad de contar con un museo de la ciudad en el que se refleje nuestra historia y se muestren nuestras riquezas, y por lo tanto retomo las reflexiones habituales acerca de este tema. En una visita a EXPONAV hace ya algún tiempo, observé que con el número de visitantes que tenía y teniendo en cuenta el precio de la entrada, el museo no era sostenible sin ayudas públicas; mi interlocutor se sorprendió, porque no le parecía que pudiera ser tan caro, a lo que yo repuse que entendía que el sueldo de cada uno de sus trabajadores, el mantenimiento de la instalación y la conservación y adquisición de fondos seguramente supondrían más de 200.000 euros al año, por lo que los aproximadamente 60.000 que se recaudaban cubrían menos de la tercera parte. El tiempo me dio la razón cuando su director alertó de la posibilidad de que cerrase si no contaba con una financiación estable. Ahora algunos partidos han incorporad...

Jhonander Ojeda Alemán.

En Marzo de 2014 se cayó un helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate del Ejército del Aire español, sólo hubo un superviviente: El Sargento Jhonander Ojeda Alemán; los otros cuatro tripulantes murieron y se originó una costosísima operación de rescate que generó una desgraciada polémica acerca de la conveniencia de gastar tanto dinero en el improbable rescate de los cuerpos de los militares. En un país donde existe una ley que pretende rescatar tan solo una parte de los cadáveres -los del bando republicano exclusivamente- de una guerra que terminó en 1939 no deja de sorprender que resulte polémico gastar dinero en el rescate de los restos mortales de unos profesionales que dedican su vida a rescatar víctimas de accidentes, jugándose la vida en ello, como demuestran los hechos. Mientras escribo esta entrada se ha caído otro helicóptero, entre cuyos tripulantes volvía a estar el Sargento Ojeda. Este héroe ha vuelto a la lucha y ha seguido con su labor hasta las últimas consecuencia...

Que no, hombre, que no: que a mí no me pagan nada por hacer esto.

A veces uno se cansa de las tareas autoimpuestas, y obviamente tratar de que las cosas mejoren desde una bitácora digital como es este blog es una de ellas. Me dicen algunos de mis allegados (los pocos que siguen leyéndome) que soy demasiado paciente, que debería dejar de contestar a los comentarios de ciertas personas que son incapaces de cambiar sus ideas, que no pueden contraponer las suyas o que, directamente, escriben lo que les parece sin ni siquiera informarse acerca de si es verdad o no. Con la entrada que publiqué acerca de la necesidad de que la Armada Española traslade alguna de sus jefaturas a la ciudad para posibilitar que los cuadros de mando no tengan que emigrar al ascender ha pasado un poco eso: Hay gente que no sabes si ha leído sólo el título o si pretende que yo escriba lo que opinan ellos. Recientemente volví a encontrarme (para mi desgracia) a un asiduo a torpedear grupos de Facebook, por lo que tendré que iniciar mi enésima mudanza: Esos torpederos acaban mata...

Un fin de semana de julio.

Si seguís las redes sociales o formáis parte de ellas ya sabréis del poder que tiene un hastag , que no es sino poner una almohadilla delante de la palabra o frase adecuada separada por barras bajas. No vale cualquier cosa; por ejemplo: si pones #Ferrol en Twitter te garantizas que tienes un público de unas quinientas personas, que no está nada mal; por el contrario, si pones una palabra poco adecuada o un frase demasiado rebuscada, pues lo más probable es que nadie te encuentre. Mi hastag #niebladebrandoni no me da lectores, ni creo que me los dé nunca, pero yo lo uso para buscar mis entradas cuando quiero recuperarlas. Bueno, el caso es que estos inventos de satanás tienen una memoria que hace que te aparezcan cosas con los temas que más mencionas, y a mí me suele aparecer Ferrol en numerosas entradas, líneas o como prefiráis llamarlo. Este mes ha sido intenso, casi como una Semana Santa, y es posible que nos encontremos con una ciudad más animada de lo normal el fin de semana del ...