Ir al contenido principal

El chico nuevo (y guapo) de la clase. Biografía resumida de Pedro Sánchez.

Bueno, pues resulta que a mi clase llegó ese típico chico alto y guapo que rompió el equilibrio natural al que habíamos llegado después de muchos años de formación. Casi todos los roles masculinos estaban más que asignados (yo era el raro que caía bien), y entonces apareció un chico madrileño, de perfecta dicción, con buenos modales, deportista y con unas notas más o menos correctas. Nos hundió, pese a que no nos hizo nada.
A las chicas les cayó bien desde el principio (ejem), pero él se encandiló de la capitana del equipo de volley-ball: alta, rubia, esbelta... algo musculosa, un poco hombruna y algo presumida (su padre tenía mucho dinero, aunque nunca nos contó cómo lo ganaba). Eso nos devolvió en parte la esperanza, porque la verdad es que la llamábamos la marimacho, y no nos gustaba a ninguno, ni a Benito, que tenía el listón tan bajo que lo había enterrado.
Al poco tiempo la atención hacia nuestro compañero decayó bastante, y la gente empezó a darse cuenta de que ni era un alumno brillante, ni era tan buen deportista, ni nada... pero sobre todo es que no era tan simpático como parecía. No, el chaval era más bien estirado y condescendiente, y basaba sus relaciones personales en la adulación, hasta que se topó con Sinforiano, que le ganaba en todo menos en belleza, imagen, labia, simpatía, dicción... lo que hizo que nuestro nuevo condiscípulo lo despreciara, ya que a él esas cualidades le parecían las más importantes.
Cuando ya tenía al menos tantos detractores como admiradores fueron las elecciones para delegado de clase; Sinforiano era un tío eficaz, aunque un poco cobarde cuando queríamos que hablara con el tutor, pero la cosa iba bien con él y en general nadie tenía demasiada intención de cambiarlo. El nuevo empezó a desacreditarlo, a criticarlo por su cobardía, a proponer cosas que a muchos nos parecían absurdas pero que a él le parecían importantísimas. En general tenía pocos seguidores y perdió las elecciones, y no salió delegado de clase, y se enfadó y pidió que lo cambiaran a "B". A todos nos extrañó, porque se apellidaba Adánez, pero no le dimos ni la mitad de importancia de la que se dio él mismo; al fin y al cabo acababa de entrar en nuestras vidas.
Pero un día volvió, con el tutor, y sucedió algo insólito: Habló para toda la clase y nos contó que él iba a ser el delegado de clase porque los que tenían menos votos que él le habían cedido los suyos. Ni que decir tiene que nos quedamos atónitos ¿Ser delegado de clase con los votos de otros? ¡Inaudito! Creo que fue uno de los socks más grandes de mi juventud: el pobre Sinforiano lo pasó tan mal que se fue del colegio y no volvimos a saber nada de él, aparte de que siguió sacando buenas notas y siendo un poco timorato. Pero el nuevo empezó a actuar de forma extraña, y la marimacho también, porque como novia suya nos decía a qué debíamos jugar en el recreo, proponía concursos de redacción o de dibujo de temas que a nadie interesaban, proponía excursiones aburridas... pero lo peor es que todo lo que decidía era respaldado por su apolínea pareja, que ya empezó a ganarse el rechazo de una gran mayoría, que echaba de menos al pobre Sinforiano, con sus formas retraídas y sus buenos modales.
Al año siguiente nuestro ya envalentonado compañero, empezó a actuar desde el primer día como si siguiera siendo el delegado, y varios de los más echados para adelante de la clase decidieron competir con él para representarnos. El nuevo estaba convencido de que había convencido a la mayoría de que su persona tenía que volver a ser el delegado de clase, aunque nadie tenía muy claro cuáles eran sus supuestos logros. ¿Sabéis lo que pasó?
Bueno, pues recordadme que os lo cuente el 30 de abril, que no quiero desbarataros el final de una buena historia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ira.

Quiero comenzar esta nueva etapa explicando un poco cómo enfocaré esta nueva aventura literaria. En principio la idea es publicar de forma periódica, pero no tan frecuente como en Lluvia Fina. Además las entradas serán más largas, y tratarán de ser más profundas y completas. Esta elaboración mayor es lo que motiva que no vaya a publicar tan a menudo. Cuando empecé a meditar en dar por concluido mi anterior blog sólo tenía claro que la puerta abierta ya no se iba a volver a cerrar. El principal consejo de mi particular editora fue que disminuyera la frecuencia; pero yo tenía claro que el modelo para mí estaba agotado, aunque no iba a dejaros en absoluto huérfanos de letras. De todo ello surgió Niebla , que es algo aparentemente incluso más inocuo que la lluvia pero que en ocasiones puede condicionarnos más. Esta primera entrada se llama Ira como podría llamarse Lacón con grelos. La idea no está del todo perfilada pero no dudéis que trataré de hacerlo lo mejor posible y ...

El museo de Ferrol, otra vez.

Bueno, pues los habituales de siempre vuelven a insistir en prensa en la necesidad de contar con un museo de la ciudad en el que se refleje nuestra historia y se muestren nuestras riquezas, y por lo tanto retomo las reflexiones habituales acerca de este tema. En una visita a EXPONAV hace ya algún tiempo, observé que con el número de visitantes que tenía y teniendo en cuenta el precio de la entrada, el museo no era sostenible sin ayudas públicas; mi interlocutor se sorprendió, porque no le parecía que pudiera ser tan caro, a lo que yo repuse que entendía que el sueldo de cada uno de sus trabajadores, el mantenimiento de la instalación y la conservación y adquisición de fondos seguramente supondrían más de 200.000 euros al año, por lo que los aproximadamente 60.000 que se recaudaban cubrían menos de la tercera parte. El tiempo me dio la razón cuando su director alertó de la posibilidad de que cerrase si no contaba con una financiación estable. Ahora algunos partidos han incorporad...

Jhonander Ojeda Alemán.

En Marzo de 2014 se cayó un helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate del Ejército del Aire español, sólo hubo un superviviente: El Sargento Jhonander Ojeda Alemán; los otros cuatro tripulantes murieron y se originó una costosísima operación de rescate que generó una desgraciada polémica acerca de la conveniencia de gastar tanto dinero en el improbable rescate de los cuerpos de los militares. En un país donde existe una ley que pretende rescatar tan solo una parte de los cadáveres -los del bando republicano exclusivamente- de una guerra que terminó en 1939 no deja de sorprender que resulte polémico gastar dinero en el rescate de los restos mortales de unos profesionales que dedican su vida a rescatar víctimas de accidentes, jugándose la vida en ello, como demuestran los hechos. Mientras escribo esta entrada se ha caído otro helicóptero, entre cuyos tripulantes volvía a estar el Sargento Ojeda. Este héroe ha vuelto a la lucha y ha seguido con su labor hasta las últimas consecuencia...

Que no, hombre, que no: que a mí no me pagan nada por hacer esto.

A veces uno se cansa de las tareas autoimpuestas, y obviamente tratar de que las cosas mejoren desde una bitácora digital como es este blog es una de ellas. Me dicen algunos de mis allegados (los pocos que siguen leyéndome) que soy demasiado paciente, que debería dejar de contestar a los comentarios de ciertas personas que son incapaces de cambiar sus ideas, que no pueden contraponer las suyas o que, directamente, escriben lo que les parece sin ni siquiera informarse acerca de si es verdad o no. Con la entrada que publiqué acerca de la necesidad de que la Armada Española traslade alguna de sus jefaturas a la ciudad para posibilitar que los cuadros de mando no tengan que emigrar al ascender ha pasado un poco eso: Hay gente que no sabes si ha leído sólo el título o si pretende que yo escriba lo que opinan ellos. Recientemente volví a encontrarme (para mi desgracia) a un asiduo a torpedear grupos de Facebook, por lo que tendré que iniciar mi enésima mudanza: Esos torpederos acaban mata...

Un fin de semana de julio.

Si seguís las redes sociales o formáis parte de ellas ya sabréis del poder que tiene un hastag , que no es sino poner una almohadilla delante de la palabra o frase adecuada separada por barras bajas. No vale cualquier cosa; por ejemplo: si pones #Ferrol en Twitter te garantizas que tienes un público de unas quinientas personas, que no está nada mal; por el contrario, si pones una palabra poco adecuada o un frase demasiado rebuscada, pues lo más probable es que nadie te encuentre. Mi hastag #niebladebrandoni no me da lectores, ni creo que me los dé nunca, pero yo lo uso para buscar mis entradas cuando quiero recuperarlas. Bueno, el caso es que estos inventos de satanás tienen una memoria que hace que te aparezcan cosas con los temas que más mencionas, y a mí me suele aparecer Ferrol en numerosas entradas, líneas o como prefiráis llamarlo. Este mes ha sido intenso, casi como una Semana Santa, y es posible que nos encontremos con una ciudad más animada de lo normal el fin de semana del ...