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Los García de Galicia

Cada día que pasa me doy más cuenta de que el día que Muza cruce el Estrecho estaremos viendo el fútbol o cualquier bodrio de cotilleos. Ayer fue el día de Santiago, el Santo Patrón de España, y en mi esquina lluviosa de España izquierda y derecha se disputan el amor a nuestra patria gallega, a nuestra nación gallega, haciendo gala de un seguidismo insoportable del discurso nacionalista que pretende exaltar lo que nos diferencia o lo que nos separa.


Nunca votaré a nadie que trufe su discurso con perlas románticas en las que se sostiene que un pueblo que sólo ha participado de la Historia como parte de una nación es algo más que una parte de la misma.


No hay ninguna evidencia histórica de la existencia de nada como la patria gallega salvo cuando, en la Edad Media, existió el Reyno de Galicia porque el rey Alfonso III de Asturias se lo concedió en herencia a su promogénito García en el año 910, o cuando el rey Fernando I de Leon hizo lo propio con su hijo Garcia en en 1065.


O sea que en Galicia solamente han reinado un asturiano y un leonés y ambos se llamaban García, y aquí todos como tontos pretendiendo celebrar que somos una patria porque teneos una cultura distinta, buscando lo que nos diferencia y separa de aquello de lo que hemos formado parte desde que existen estados de los que formar parte.


Si es que así nunca aprenderemos, y lo digo como gallego que soy y feliz de serlo: Que nadie me intente convencer de monsergas separatistas que nunca condujeron a nada bueno.

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