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Qué asco más profundo.

Resulta que ahora todos los que nos han estado dando lecciones de ética en los últimos años son una pandilla de inmorales que reconocen que el mundo del cine está lleno de casos de acoso sexual. Pero vamos a ver ¿No erais vosotros a los que teníamos que rebajar el IVA porque erais el mundo de la cultura? ¿No erais los que decidíais qué guerra era justa o cuál era injusta? ¿No erais los que legitimabais o deslegitimabais al gobierno de turno? ¿No erais los defensores de la igualdad, el progreso social, los derechos sociales y la libertad individual?
Pues no, compañeros; vosotros erais lo que todos sabíamos que éramos: Una pandilla de trepas insolidarios sin escrúpulos que llegabais al estrellato aceptando una ley del silencio que os hace cómplices al reconocer que sabíais de las proposiciones deshonestas y del acoso sexual al que muchas eran sometidas. Porque sólo ahora que se ha sabido que Harvey Weinstein era un hijo de puta o que Kevin Spacey acosaba a jóvenes, habéis salido todos a decir que sí, que pasaba continuamente.
No lo decíais cuando os daban premios.
No lo decíais cuando os ofrecían suculentos contratos.
No lo decíais cuando sabíais que alguna de vuestras compañeras había sufrido acoso.
Ni cuando os hacían proposiciones deshonestas.
Y todo porque queríais la fortuna y la gloria de veros en la gran pantalla a costa de cualquier cosa.
Y por eso me parece insoportable cada vez que os autoproclamáis referentes de la sociedad española, esa a cuya mitad lleváis años insultando, a cuyo 70% lleváis años ocultando o ridiculizando, esa a la que habéis llegado a convencer parcialmente de que lo habitual no es normal porque lo que es bueno es ser raro.
Y por eso no me solidarizo en absoluto con vuestro colectivo, con vuestras idiotas campañas y con vuestro empeño de ser algo más que intérpretes más o menos agraciados o talentosos. Y no sólo no me solidarizo, sino que os quisiera explicar que por eso nadie va a ver vuestras aburridas y ridículas obras, en las que en vuestro empeño en no pareceros a los que consideran la industria del entretenimiento como lo que es habéis llegado a convertiros en unos insoportables pedantes sin ideas. Ahora venderéis mucho humo solidario y mostraréis vuestra empatía con todas esas mujeres que sufrieron acoso; acoso que conocíais y callasteis porque sólo actuáis en manada y bajo los dictados de otros. Y por eso a mí me gustan las películas de superhéroes, en la que todo es blanco o negro y en las que los malos son malos y los buenos son buenos: Porque vosotros -con vuestra impostada inmoralidad, vuestros millones y vuestra industria incapaz de sobrevivir sin nuestros impuestos- no sois nadie para darnos lecciones de nada a los que día tras día hacemos nuestro trabajo apoyándonos en nuestro esfuerzo y preparación y sin mendigar constantemente que nos den más dinero porque somos (¡ay!) el mundo de la cultura.

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