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La precampaña y mi pronóstico para el 10 de Noviembre.

Como la última vez me salió tan bien la predicción, me atrevo a hacer otra de cara a las próximas elecciones, y casi de verdad que espero fallar por lo que acertar supondría para mi ya algo enardecido ego y por lo que supondría para esa España a la que tanto quiero y tanto me duele últimamente.
PSOE: Nuestro bello presidente en funciones, su persona, no va a saber capear el terrorismo callejero de Cataluña ni sus alianzas puntuales con los que lo están provocando; la profanación del Valle de los Caídos no le va a dar ni un voto que no tuviera y va a movilizar voto de la derecha; la clara desaceleración económica no va a favorecer su discurso de aumentar el gasto público vía subida de impuestos. Ni que decir tiene que los habituales ruidos que provocan los de izquierdas nunca les dan más votos de los que tienen salvo el de algunos nuevos votantes que seguramente esta vez se inclinen más por los herederos del 15-M: Ni la emergencia climática (¡Ay la que ha liado en Puentes!) ni los puntos malvados de ese feminismo radical han hecho mucho más que activar a muchos que se están cansando de la confrontación permanente. Baja.
PP: El nuevo PP no tiene nada de nuevo, y eso es lo que les va a salvar en las elecciones. Su discurso es relativamente plano y no busca quedar mal con nadie. Una vez se empieza a olvidar el sorayismo que tantos votos restó al partido del charrán, regresan los desencantados que se habían ido a Ciudadanos creyendo que os naranjas eran el nuevo PP o la nueva UCD. Sube.
Ciudadanos: No pienso dedicar ningún calificativo a los de Rivera, pero es que no ofrecen nada que no ofrezcan los de Casado y encima se han hecho la picha un lío con la natalidad subrogada, con la eutanasia, con el liberalismo, con el idioma... Una vez que los votantes del PP asuman que la corrupción era cosa de los de antes (sea esto verdad o mentira), no sentirán ninguna necesidad de votar a un partido al que consideran a su izquierda. Con los del PSOE pasa lo inverso: Lo consideran a su derecha. Lo bueno de las bisagras es que se abren o se cierran según se necesite, y parece que a la gente no le ha sentado nada bien la desmedida ansia de poder de Rivera. Baja, y mucho... hasta ser el nuevo voto inútil.
Podemos: Un poco más de lo mismo pero en el otro lado; ya no son nuevos, ya han gobernado, ya se han peleado, ya tienen escisiones... y ningún logro en su haber. No cabe duda de que su ala más radical perdona los lujos asiáticos y el machismo imperante en el partido (de hecho ni siquiera lo ven), pero creo que se están acercando al techo de Izquierda Unida de forma tan celérica como se acercaron en su momento al del PSOE. Gatillazo brutal. Baja mucho.
VOX: Como no se puede ocultar siempre a nadie (y menos a un partido tan grande), VOX va a recoger los votos de los que nunca fueron del PP. No hay mucho más análisis. En España ha habido desde la transición un grupo muy numeroso de votantes que fueron acogidos en su seno por el amigo Ánsar, pero que no van a tragar con ser siempre los malos y tontos de todas las películas (y esto es literal, por cierto). Sube, pero en mi opinión de forma moderada.
Los de Errejón: Yo creo que es de las jugadas más tontas que se han visto en la política actual. El desagradable líder del chavismo español se dispara en un pie y les da de paso a Sánchez y a Iglesias. Por supuesto que subir sube, aunque lo haga desde cero, pero está por ver si llega a tener grupo parlamentario con sus propuestas eco-feministas. Las "compañeres" de las gallinas violadas votarán a esta opción.
Las confluencias: Es difícil de saber, porque intentarán arrimar el ascua a su sardina y todavía no tienen claro si les compensa acercarse a Iglesias, a Errejón o alejarse de ambos. Desde mi punto de vista cuánto más se alejen de los madrileños será mejor para ellos y peor para el dúo dinámico, pero todavía no han leído las suficientes encuestas como para que esos nobles altruistas puedan decidir.
Los nacionalistas: Pues depende cuáles... los catalanes hace tiempo que sólo cambian sus votos de una corriente a otra, los vascos ni se sabe ya lo que quieren, los gallegos se van a llevar su enésimo batacazo. El hecho de ser intrascendentes por separado les está haciendo moderarse a todos menos a los de Torra: Ya sólo pueden influir en el poder si van todos a una y, claro está, el pastel a repartir es menor. Yo creo que en términos generales no bajarán, pero sí en porcentaje de votos.
Y dicho esto: Creo que el escenario va a ser otra vez ingobernable y que la única opción de que se forme un gobierno será mediante un pacto de investidura si gana Sánchez. Si ganará Casado seguiríamos igual (no creo que lo haga, de todos modos). En caso de que estas previsiones se cumplan y que Cataluña siga como está, España comprobará lo que quiere el común de la ciudadanía, y si las políticas atolondradas, los silencios, la imprudencia o lo que cada uno piense que caracteriza a cada partido le ha servido de algo o no.
Y sí: Creo que Sánchez va a ser investido tras las elecciones y que Casado se vestirá de hombre de estado para posibilitarlo, y creo que ya lo han pactado y que el precio del acuerdo se llama Albert Rivera.

Comentarios

  1. Bastante plausible, pero me inclino al lado optimista. Que el bloque de las derechas con o sin Valls gane aunque sea por mayoría simple e invistan a Casado con el apoyo de vox y cs.
    Gracias
    Un saludo cordial.
    Fernando

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por comentar. Yo no trato de ser optimista, sino realista. Creo que ganará Sánchez pero no por mucho, y que Ciudadanos va a favorecer la concentración del voto en el PP porque ya no está ni en la derecha ni en ningún sitio.

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