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García Márquez y otros cuentos.

Macondo.

Cualquiera que esté medianamente familiarizado con la obra del recientemente fallecido Gabriel García Márquez habrá oído mencionar Macondo, ciudad imaginaria que el vulgo sitúa en su Aracataca natal, hasta el punto de que en la entrada de dicha urbe conviven a modo de anuncio los dos nombres. No es el único caso en el mundo en el que un lugar imaginario (literario en este caso) se relaciona con uno real. Ya mencioné que un día conocí la villa de Cong, en el irlandés condado de Mayo, que se autoproclama el Innisfree (cinematográfico) de John Ford. Aunque en el condado de Mayo a mí me han dicho que inventaron la mayonesa, lo que les resta cierta credibilidad, lo cierto es que dicha villa recibe hordas de turistas buscando reforzar sus recuerdos ancestrales, aunque no tengan sangre irlandesa ni nada que se le parezca. También es sabido por los que la han leído que la Vetusta de La Regenta es en realidad el Oviedo de Leopoldo Alas de finales del S.XIX.

A mí me da pena que nuestro Torrente Ballester no haya conseguido lo mismo con Ferrol, que ya es mala suerte; a ver si con el tiempo la gente empieza a animarse a poner fotos suyas en los bares, alguna frasecilla más en alguna placa más, la famosa estatua que van a poner en Amboage y a ver si alguien con imaginación decide que ha hablado con uno que era amigo de Torrente (pena de Nobel, coñi) y que han descubierto que La boda de Chon Recalde está ambientada en el número que sea de la calle que sea, que el comercio de Maristany es el del libro y lo que haga falta para traerse unos cuantos freaks. Hay que llevar al cine esa novela pero ya.

Poema.


Aun no es llegado el tiempo de balances,
saber si ha sido un éxito es difícil
pero si hubiera un premio a la esperanza
ganábamos seguro.
                                                     Humildemente
mostramos las imágenes antiguas
sacamos el pasado a nuestras calles
creamos tradiciones y tratamos
de mantener lo bueno que tenemos;
y es esa mi esperanza: Que sabiendo
que no somos perfectos (nada de eso)
tampoco avergonzarnos sería justo,
porque aquí hay cosas buenas que les gustan
a todos los que vienen a vivirlas.

Pues gracias capuchones, penitentes
portadores de cruces y de tronos,
a los fieles, los jefes, mayordomos
y a la coordinadora: Doña Meca:
Después de tantos años de enseñanza
enséñanos que la Semana Santa
es algo más que flores, luces, velas...
que debemos unirnos y seremos
otra vez esa luz del Finisterre
que ilumine a los sabios, navegantes,
los viajeros, marinos y estudiantes,
los ingleses, sajones, visitantes
y al que lo necesite, en fin,
que es lo que somos:
La ciudad de las luces y las sombras,
de los rayos de sol y de la lluvia,
de los barcos que asombran por el mundo
y las gradas vacías de trabajo,
de las hermosas playas y las fragas.
Un crisol de beldades, cosas malas,
de creyentes, ateos, desmedidos
y de gente que un día quiere que pase
la tormenta que azota nuestra nave
que la Angustia, Mercé y la Dolores
nos ayuden en esto que ellas saben
que ni somos mejores ni peores
sino tan solo humanos con pesares.

Potaje de vigilia.

Personalmente me gusta que la tradición no sea superada por el progreso, si no complementada, y lo digo porque he visto que se publicaban estos días en toda la prensa nacional numerosas recetas de torrijas, potajes de bacalao y platos de Cuaresma, de lo cual me alegro. Recuerdo que Chayanne, ese cantante sudamericano por el que suspiraban muchas mujeres hace un tiempo, contó en una entrevista que el no tenía manías de artista, pero que los viernes de Cuaresma no comía carne porque era católico; qué queréis que os diga: Yo me alegro de que cada vez más se puedan decir esas cosas sin que venga un energúmeno a tildarte de oscurantista o supersticioso.

Porque no puedo dejar de pensar en esos salvapatrias de Anguita y sucesores, que pretenden ignorar que en España se declaran católicos más del 70% de la población (lo que quiere decir cerca de treinta millones de personas) y que a ellos no les ha han votado nunca ni dos millones (como que menos del 5%, vamos). Y con todo y con eso aun tienen arrestos para seguir diciéndonos que los apoyos multitudinarios, la manifestación de la voluntad popular, el nosequé y su madre en bicicleta. ¿Cuantos cofrades hay en España? ¿Cuantas procesiones?¿Cuanta gente que acude a contemplarla con el mayor de los respetos? ¿Y cuantas veces esos cofrades, fieles, asistentes... atacan a las fuerzas del orden allí congregadas? Si serán cretinos estos tíos.

Y hablando del respeto...

¿De verdad que no consideráis asqueroso que la gente mastique pipas y ensucie vuestra ciudad al paso de los desfiles penitenciales? Si hay algo que me repugna de la Semana Santa es la tradición de comer pipas para contemplar el sufrimiento de Cristo y acompañar el esfuerzo de los penitentes. Ahora bien, yo he asistido a procesiones en toda España, y puedo garantizar que es un rasgo tan distintivo de nosotros como la tortilla de patatas o criticar al gobierno. Hasta tal punto esto es así que considero que todos los campos de girasoles de la piel de toro son parte sustancial de la Pasión. Imagino a los hebreos en la subida al Calvario comiendo pipas, y hay quien sostiene que lo del aceite no es más que una tapadera para ocultar el verdadero significado de estos ricos frutos secos. De hecho creo que por eso muere tanta gente en invierno: Por no haberse dado el pertinente atracón de pipas de girasol desde la primavera anterior: Hay que organizar algo similar en Noviembre, y lograremos que deje de ser el mes de Difuntos.

De las plantaciones que sobran.

Porque así como los girasoles solo sirven para que podamos ensuciar nuestras calles hay otras cosas que están mal enfocadas... como los melocotones. Sí, no os extrañéis: Está claro que el exceso de melocotones ha provocado que a las empresas les haya dado por hacer zumo con los excedentes, porque está claro que gustar, lo que se dice gustar, el zumo de melocotón no le gusta a nadie; y no hablemos ya de los melocotones en almíbar, que no sé por qué no llevan una foto como los paquetes de tabaco con un muerto por sobredosis de azúcar. Pero así es este mundo: Prohíben el tabaco y permiten la plantación indiscriminada de melocotoneros, con lo peligrosos que pueden llegar a ser.

Y antes de que penséis que me he vuelto definitivamente loco os recomiendo que sigáis con vuestras reflexiones electorales. Personalmente copio la inquietud de un amigo que me dice que todos sus conocidos manifiestan que van a votar a VOX y que en cambio en las encuestas no tienen intención de voto. Pues mirad, sabéis qué, que a mí me importa un bledo, porque jamás he votado pensando en lo que dicen las encuestas, sino en lo que me dicen mi cabeza y mi corazón.

Hasta pronto a todos.

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