A mí Canido me gusta ahora más que antes, incluso puedo decir que de pequeño me daba un poco de miedo porque en el crucero siempre había unos macarras que se entretenían metiéndose con los chavales que pasábamos por allí. Ahora está mejor porque lo que hay allí son terrazas y los macarras ya pasan de los cincuenta y no se meten con nadie.
Las Meninas me parecen una buena iniciativa, y los Mayos también, e incluso creo que si Mercalegre se dedicase con exclusividad al arte podría acabar siendo un referente para una ciudad en la que nos gusta tanto la pintura, aunque creo que hoy es poco más que un montón de chambones sin más interés que alguna curiosidad que poco o nada aporta a la feria del tercer domingo de cada mes.
Me parece que la Calle Alegre no está mal, aunque no creo que sea para tirar cohetes ni mucho menos para celebrar el día mundial de la arquitectura, porque aparte de mejorar la calzada y las aceras no he visto un arsenal de imaginación en lo que allí se ha hecho: La delegación ferrolana del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia considera que es poco menos que merecedora de pasar a los anales de la historia, y por eso su barbado mandatario (del que ignoro si proyecta obras, las dirige o simplemente se dedica a pasear con su colega la concejal) se ha presentado por allí con su apariencia moderna para alabar lo que debería ser un ejemplo a seguir: Menciono (ya que fue con doña Lemos) que en Canido no hay un metro de calle peatonal.
Y es que, aunque algunos se vayan a enfadar, la recuperación de un barrio va más allá de que se hagan fiestas en sus calles o haya ambiente de terraceo. Yo considero que actualmente estamos hinchando un globo que, como no espabilemos, va a explotar haciendo mucho más ruido del que ahora provocan sus festividades.
Porque los barrios mejoran cuando se traslada gente, se construyen inmuebles, se restauran los que hay, abren negocios de todo tipo y la calidad de vida de sus habitantes mejora... ¿Y eso está pasando en realidad?
Pues no lo sé, o no sé si lo puedo saber: En Canido se inició una polémica urbanización que llegó hasta la ridiculización de uno de los concejales del ayuntamiento en una cadena nacional ¿Sirvió de algo? Porque aunque a veces el pulso informativo se encamine hacia esas propiedades que no se pueden ocupar, lo normal es que pase como con ese mazacote que hay en el Callejón de las Huertas, cuyas viviendas nunca se entregaron y cuyas plantas bajas nunca se ocuparon. Ahora dice una promotora que va a construir más de cien viviendas, y será el momento de comprobar si esas flores, esas pinturas y ese ambiente de terraceo tan bohemio se han convertido en un incentivo de verdad o si todo depende del empuje que algunos de sus habitantes le dan, por más que a mí me parezca lo más meritorio que se ha hecho en la ciudad en las últimas dos décadas.
Y me gustaría también que quedase claro que ese barrio ruinoso que todavía es, en el que no ha dejado de haber espacio para pintar "meninas" (cada día más politizadas, más de género, más zafias y más carentes de imaginación) hay ruinas por todas partes, terrenos mal planificados, solares sin construir, una calle vacía en la que su mobiliario urbano ha sido destrozado, y que espero que las sucesivas corporaciones municipales sepan ver que el fin de las meninas debe transcender lo folclórico y significar en el medio plazo que Canido se ha convertido en un lugar mejor para vivir, no en un lugar para hacer conciertos y pintar en las paredes.
Las Meninas me parecen una buena iniciativa, y los Mayos también, e incluso creo que si Mercalegre se dedicase con exclusividad al arte podría acabar siendo un referente para una ciudad en la que nos gusta tanto la pintura, aunque creo que hoy es poco más que un montón de chambones sin más interés que alguna curiosidad que poco o nada aporta a la feria del tercer domingo de cada mes.
Me parece que la Calle Alegre no está mal, aunque no creo que sea para tirar cohetes ni mucho menos para celebrar el día mundial de la arquitectura, porque aparte de mejorar la calzada y las aceras no he visto un arsenal de imaginación en lo que allí se ha hecho: La delegación ferrolana del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia considera que es poco menos que merecedora de pasar a los anales de la historia, y por eso su barbado mandatario (del que ignoro si proyecta obras, las dirige o simplemente se dedica a pasear con su colega la concejal) se ha presentado por allí con su apariencia moderna para alabar lo que debería ser un ejemplo a seguir: Menciono (ya que fue con doña Lemos) que en Canido no hay un metro de calle peatonal.
Y es que, aunque algunos se vayan a enfadar, la recuperación de un barrio va más allá de que se hagan fiestas en sus calles o haya ambiente de terraceo. Yo considero que actualmente estamos hinchando un globo que, como no espabilemos, va a explotar haciendo mucho más ruido del que ahora provocan sus festividades.
Porque los barrios mejoran cuando se traslada gente, se construyen inmuebles, se restauran los que hay, abren negocios de todo tipo y la calidad de vida de sus habitantes mejora... ¿Y eso está pasando en realidad?
Pues no lo sé, o no sé si lo puedo saber: En Canido se inició una polémica urbanización que llegó hasta la ridiculización de uno de los concejales del ayuntamiento en una cadena nacional ¿Sirvió de algo? Porque aunque a veces el pulso informativo se encamine hacia esas propiedades que no se pueden ocupar, lo normal es que pase como con ese mazacote que hay en el Callejón de las Huertas, cuyas viviendas nunca se entregaron y cuyas plantas bajas nunca se ocuparon. Ahora dice una promotora que va a construir más de cien viviendas, y será el momento de comprobar si esas flores, esas pinturas y ese ambiente de terraceo tan bohemio se han convertido en un incentivo de verdad o si todo depende del empuje que algunos de sus habitantes le dan, por más que a mí me parezca lo más meritorio que se ha hecho en la ciudad en las últimas dos décadas.
Y me gustaría también que quedase claro que ese barrio ruinoso que todavía es, en el que no ha dejado de haber espacio para pintar "meninas" (cada día más politizadas, más de género, más zafias y más carentes de imaginación) hay ruinas por todas partes, terrenos mal planificados, solares sin construir, una calle vacía en la que su mobiliario urbano ha sido destrozado, y que espero que las sucesivas corporaciones municipales sepan ver que el fin de las meninas debe transcender lo folclórico y significar en el medio plazo que Canido se ha convertido en un lugar mejor para vivir, no en un lugar para hacer conciertos y pintar en las paredes.
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